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Actualidad de los movimientos sociales del sur de Madrid

Maricarmen AbascalMaricarmen · n. 1938

Retrato de Maricarmen Abascal con la bufanda naranja del Sindicato de Inquilinas

Maricarmen Abascal (1938–2026)

Retrato de Maricarmen Abascal con la bufanda naranja del Sindicato de Inquilinas
Foto: Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, CC BY 4.0

María del Carmen Abascal Martín (Madrid, 2 de noviembre de 1938 – Madrid, 7 de octubre de 2026) vivió casi setenta años en el mismo piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda. Su desahucio, a los 87 años, la convirtió en el símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda en España. «Ni una Maricarmen más» se gritó en las calles y en las plazas.

Una vida en el mismo hogar

Maricarmen llegó con su familia en 1956 al piso del número 46 de Alcalde Sainz de Baranda, en el barrio madrileño de Retiro, con un contrato de renta antigua que había firmado su padre. A la muerte de este, el contrato pasó a su madre y, cuando ella falleció en 2005, a la propia Maricarmen. Nunca dejó de pagar el alquiler. Tenía una discapacidad reconocida del 50 % y vivía de su pensión.

El pleito y el desahucio

La vivienda pasó a manos de la inmobiliaria Urbagestión, que la demandó para recuperarla alegando que el contrato había expirado. No hubo impagos. Un juzgado le dio la razón a Maricarmen, pero la Audiencia Provincial de Madrid lo revocó: según su interpretación de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, la segunda subrogación no podía ser vitalicia. El Tribunal Supremo inadmitió su recurso en diciembre de 2023. En junio de 2026, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU pidió a España que suspendiera el desalojo o le ofreciera una alternativa adecuada.

Tras cuatro intentos, el desahucio se ejecutó el 23 de septiembre de 2026. Cientos de vecinos y vecinas convocados por el Sindicato de Inquilinas pasaron la noche ante el portal para impedirlo, y la policía cargó para abrir paso a la comisión judicial. Maricarmen salió de su casa en una camilla del Samur hacia el Hospital Gregorio Marañón. Las alternativas que le ofrecieron las administraciones, como una residencia en Alcalá de Henares que costaba casi lo mismo que su pensión, la alejaban de su barrio de siempre.

«Ni una Maricarmen más»

Su caso encendió el país. Hubo concentraciones en una docena de ciudades. El 26 de septiembre, miles de personas se manifestaron en Madrid y esa misma noche empezó la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol, a la que siguieron otras en València, Barcelona, Bilbao, Málaga, Santander o Palma. El 29 de septiembre, el Gobierno aprobó dos decretos de vivienda que muchos medios bautizaron como «decreto Maricarmen». La movilización desembocó en la huelga general del 11 de noviembre.

Gracias a la presión social, Maricarmen llegó a un acuerdo para volver a su casa con un contrato de ocho años y un alquiler de unos 500 euros. No llegó a firmarlo. Murió en el Gregorio Marañón el 7 de octubre de 2026, acompañada de su familia y de compañeras del Sindicato de Inquilinas, horas antes de la firma prevista. Al día siguiente, unas 20.000 personas, según la Delegación del Gobierno, caminaron desde Sol hasta su portal y guardaron un minuto de silencio con las linternas de los móviles encendidas.

Antes del desahucio, Maricarmen dejó un mensaje que hoy resume la lucha que su nombre ha inspirado: no habían podido salvar su casa, pero había que seguir luchando.

Fuentes: Wikipedia, «Desahucio de Maricarmen Abascal»; Ara; Primicias; GPB/NPR; Comarca Sur.