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Del agua de Coca-Cola a la nube de Apto: lo que no se cuenta del centro de datos de Fuenlabrada

En la antigua fábrica de Coca-Cola, junto a El Naranjo, se levanta el mayor campus de centros de datos de Madrid: hasta 240 MW y 2.000 millones. Nadie ha dicho cuánta agua gastará ni cuántos empleos serán reales. Vecinas y colectivos exigen transparencia.

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Manifestación de trabajadoras y trabajadores de Coca-Cola con banderas rojas ante la Puerta de Toledo de Madrid
Marcha de la plantilla de Coca-Cola de Fuenlabrada contra el ERE, a su paso por la Puerta de Toledo (Madrid). Foto: César (simbiosc) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Donde durante décadas se embotelló Coca-Cola, junto al barrio de El Naranjo, ya se construye el que sus promotores presentan como el mayor campus de centros de datos de la Comunidad de Madrid. Son cinco naves de servidores, una inversión de más de 2.000 millones de euros y una promesa de 2.500 empleos. Hay un dato que nadie ha hecho público: cuánta agua va a gastar.

Qué se está construyendo

El proyecto ocupa los 195.000 metros cuadrados de la antigua planta embotelladora, en el polígono Niño del Remedio. La promotora es Apto, una empresa británica de centros de datos «de hiperescala». En marzo de 2026 anunció cinco edificios con una potencia de hasta 240 megavatios (MW), una subestación propia de 40 MW ya instalada y la licencia de obra de la primera fase aprobada. Las obras empezaron entonces. En julio, su socio energético IGNIS informó de que había asegurado 82 MW de acceso a la red eléctrica y un contrato de compra de energía con una planta fotovoltaica de 94 MW.

Para hacerse una idea: si los 240 MW funcionaran a plena potencia día y noche, consumirían unos 2,1 teravatios hora al año. Es del orden del consumo eléctrico de varios cientos de miles de hogares. La empresa solo se compromete a que la mitad de la energía de las dos primeras fases sea renovable.

El terreno llevaba años en el punto de mira del sector: el fondo estadounidense Thor Equities, que se hizo con el suelo, ya anunciaba allí su proyecto «Madrid One». El 2 de marzo de 2023 el Pleno de Fuenlabrada aprobó el planeamiento urbanístico que lo hacía posible, entonces con una inversión anunciada de 600 millones. Votaron a favor el PSOE y Unidas Podemos-IU-Ganar Fuenlabrada; PP, Vox y Ciudadanos se abstuvieron. En aquel momento se vendió como la recuperación de un suelo industrial abandonado. Tres años después, el proyecto ha cuadruplicado su tamaño y siguen sin conocerse sus consumos.

Las preguntas sin respuesta

Ni Apto ni el Ayuntamiento han dicho cuánta agua usará el campus ni con qué sistema se refrigerarán los servidores. La revista La Marea preguntó al Ayuntamiento por el consumo de agua, por cómo se ha calculado la cifra de empleo y por los controles previstos, y no obtuvo respuesta. Antiguas trabajadoras de la fábrica recuerdan que Coca-Cola explotaba un acuífero bajo la parcela, otra pregunta que nadie ha aclarado.

Tampoco convence la promesa de empleo. Los centros de datos están muy automatizados: generan trabajo durante la construcción, pero muy poco cuando funcionan. La plataforma Tu Nube Seca Mi Río recuerda que un gran operador como Digital Realty tiene en Francia una veintena de centros con unas 200 personas en plantilla. Nadie ha explicado cuántos de los 2.500 puestos anunciados serán estables ni de qué tipo.

El Naranjo, a pie de obra

Las vecinas de El Naranjo son quienes más lo van a notar. El campus está a decenas de metros de bloques de viviendas y del campo de fútbol de Los Naranjos. Según los colectivos que siguen el proyecto, los equipos de respaldo funcionarán con generadores de HVO, un combustible de tipo diésel. Advierten del ruido continuo de la refrigeración y de las emisiones de esos generadores cuando entren en marcha. Podemos Fuenlabrada ha señalado que hay viviendas a unos 200 metros y duda de que se respeten las distancias mínimas.

En abril, vecinas del barrio organizaron una charla con Tu Nube Seca Mi Río, el colectivo que nació contra el macrocentro de Meta en Talavera de la Reina. Después recorrieron juntas la zona de obras. Desde entonces el colectivo pide por escrito a las administraciones que digan cuánta agua consumirá el centro y de dónde sale la cifra de empleo. La comparación con la historia de la parcela es inevitable: en ese mismo suelo, las trabajadoras de Coca-Cola, las «Espartanas», resistieron cinco años contra el ERE de 2014 y ganaron.

Barra libre en Madrid

Fuenlabrada no es un caso aislado. Según el Gobierno de Ayuso, la región tiene 40 centros de datos en servicio y 15 en construcción. La Comunidad presume de 56 proyectos y 15.000 millones de inversión. Su consejero de Digitalización defiende que «afirmar que los centros de datos van a dejar sin agua a Madrid es una generalización técnicamente falsa», pero no aportó ninguna cifra de consumo. Según los colectivos críticos, estas instalaciones disfrutan además de trámites acelerados y de ventajas fiscales.

Cuando el Gobierno central ha intentado poner algo de orden, la Comunidad se ha opuesto. El proyecto de real decreto sobre centros de datos, sometido a alegaciones hasta el 10 de septiembre, exige eficiencia energética e hídrica de categoría A, que el 80 % de la electricidad consumida cada hora sea renovable y obligaciones de transparencia para las instalaciones de más de 500 kW. Condiciona además a todo eso el acceso a la red eléctrica. El Gobierno de Ayuso lo calificó de «cuasi prohibitivo» y pidió su retirada. En el otro lado, organizaciones como SEO/BirdLife reclamaron conocer la demanda real de agua de cada centro y su procedencia.

El debate ha llegado a Naciones Unidas. El relator especial de la ONU para el derecho humano al agua, Pedro Arrojo, pidió en 2025 una moratoria en la puesta en marcha de nuevos centros de datos mientras no haya transparencia sobre su consumo de agua y energía. Este mes, Tu Nube Seca Mi Río se ha sumado a la petición de una moratoria europea.

Lo que Fuenlabrada tiene derecho a saber

Nadie defiende mantener una fábrica cerrada como monumento al pasado. Pero un proyecto de este tamaño, a pie de barrio, no puede avanzar a ciegas. Antes de que entren en funcionamiento las siguientes fases, la ciudadanía de Fuenlabrada debería tener respuesta a lo mínimo:

  • Agua: cuántos metros cúbicos al año consumirá el campus, con qué sistema de refrigeración y si se usará el acuífero de la parcela.
  • Energía: qué parte del consumo será renovable de verdad y hora a hora, y cómo afectará a la capacidad de la red eléctrica para el resto del municipio.
  • Vecindario: estudios de ruido y emisiones públicos, y garantías de que se respetan las distancias a las viviendas y a las instalaciones deportivas de El Naranjo.
  • Empleo: cuántos puestos serán estables y con qué condiciones, con un compromiso por escrito y verificable.
  • Fiscalidad: qué aportará el campus a las arcas municipales y si se beneficiará de exenciones.

La transparencia no frena el empleo. Lo que pone en riesgo el agua del sur de Madrid es la opacidad. Si tienes información sobre el proyecto o quieres organizarte en tu barrio, escríbenos a redaccion@comarcasur.es. Puedes conocer a los colectivos que trabajan este tema en nuestro Directorio de colectivos del sur.


Fuentes: Fuenlabrada Noticias (13-3-2026), Fuenlabrada Noticias (2-3-2023), DatacenterMarket (13-7-2026), La Marea (18-4-2026), Tu Nube Seca Mi Río (14-4-2026), El Diario de Madrid (21-8-2026), Noticias para Municipios (4-9-2026), Europa Press vía Infobae (10-9-2026) y elDiario.es (17-10-2025).

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