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Griñón: el tren que vuelve sobre el papel y una A-42 que no da más de sí

Adif encarga el proyecto para devolver el Cercanías a Griñón, pero el alcalde calcula entre cuatro y seis años. Mientras, la A-42 se colapsa a diario y el nuevo Plan General decidirá cómo crece el pueblo.

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Plaza Mayor de Griñón con el Ayuntamiento al fondo y una farola central

Griñón, con unos 10.000 habitantes en el límite con la provincia de Toledo, comparte con los pueblos del eje de la A-42 un problema de fondo: depender del coche. Los vecinos y vecinas que trabajan en Madrid sufren cada día los atascos de la autovía, y quien no tiene coche tiene que ir hasta Parla para coger un tren. Este verano llegó por fin una buena noticia: el Cercanías volverá a Griñón. Pero queda mucho camino, y los vecinos quieren fechas.

El tren vuelve… sobre el papel

En agosto, Adif licitó por 2,6 millones de euros la redacción del proyecto para reabrir y renovar la estación de Griñón e integrarla en la red de Cercanías, como parte de su prolongación hasta Illescas. El proyecto incluye un edificio nuevo de viajeros, andenes cubiertos, un paso inferior accesible con ascensores y una segunda vía electrificada de 9,4 kilómetros entre Humanes e Illescas.

Es una inversión necesaria que llega del Gobierno central, después de que un plan parecido quedara en el cajón en 2010. Pero de momento solo se ha encargado el proyecto. El propio alcalde, José María Porras (PP), calcula que el tren puede tardar «cuatro, cinco o seis años» en llegar, y se queja de que el Ayuntamiento se ha enterado por la prensa. Los vecinos necesitan un calendario de obras y una partida presupuestaria comprometida, además de que los ayuntamientos y la gente de la zona participen en el diseño.

Mientras tanto, la A-42

Calle de Griñón con bloques de viviendas de ladrillo y bancos
Una calle de Griñón (2021). Foto: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0

Hasta que llegue el tren, la única opción para ir a Madrid es la A-42, que se colapsa casi a diario. Cada accidente a la altura de Torrejón de la Calzada o de Parla deja kilómetros de retenciones, como ocurrió varias veces este año. Para muchas familias, ir a trabajar supone horas de coche a la semana y un gasto en gasolina que se come el sueldo. Además del tren, la comarca necesita autobuses interurbanos más frecuentes y directos y aparcamientos disuasorios junto a las estaciones.

Un Plan General para decidir el pueblo

En febrero se publicó el Avance del nuevo Plan General de Griñón, el documento que decidirá cómo crecerá el municipio durante los próximos años: cuánta vivienda, qué suelo se protege y qué equipamientos públicos se reservan. Es el momento de reclamar suelo para vivienda pública en alquiler para la juventud del pueblo, equipamientos sanitarios y educativos a la altura y la protección de los campos que rodean Griñón frente a la especulación.

Y lo público necesita inversión: la calefacción del colegio Garcilaso de la Vega tenía más de 40 años cuando por fin se ha empezado a renovar este otoño, con fondos de la Comunidad. Es un ejemplo de lo que le pasa a la escuela pública madrileña, y de por qué la comunidad educativa está en huelga indefinida.

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Fuentes: El Diario de Madrid, SoyDeMadrid (el tren, el colegio), La Sagra al Día y Actualidad21.

Foto principal: la Plaza Mayor de Griñón (2021). Zarateman / Wikimedia Commons, CC0.

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