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Los maquinistas avisaron antes: por qué la huelga de Renfe va de seguridad

El SEMAF convocó el paro del 29 de octubre doce días antes de Urda, porque las medidas de seguridad pactadas tras Adamuz seguían bloqueadas. Con el 75 % de servicios mínimos, en Cercanías Madrid no circuló casi la mitad de ellos.

redaccion@comarcasur.es

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Tren Civia de Cercanías Madrid en la estación de Getafe Industrial

El jueves 29 de octubre, al día siguiente del choque de Urda, los maquinistas del grupo Renfe fueron a la huelga. Muchos titulares la presentaron como un problema más para los viajeros en una semana negra. Pero la huelga no era una reacción a la tragedia: el SEMAF la había convocado el 16 de octubre, doce días antes, para denunciar que las medidas de seguridad pactadas tras Adamuz seguían bloqueadas. Los maquinistas avisaron antes. Conviene escucharlos ahora.

Por qué paraban

Según el comunicado del sindicato recogido por Herqles y Vozpópuli, las negociaciones con el Ministerio de Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y Renfe estaban atascadas: «Todo sigue igual de paralizado que en el mes de mayo». El acuerdo del 9 de febrero, firmado por el Ministerio con SEMAF, CCOO y UGT, comprometía 1.800 millones para mantenimiento hasta 2030 y 3.650 plazas en Adif, Renfe y la Agencia. Lo que pedían los maquinistas era, en esencia, que se cumpliera:

  • protocolos vinculantes para suspender la circulación ante alertas meteorológicas y otros riesgos en la vía;
  • contratación de nuevos maquinistas;
  • soluciones para los problemas de fiabilidad del material rodante;
  • canales directos para comunicar deficiencias de seguridad a las autoridades;
  • revisión de los tiempos de conducción y descanso, y atención a los maquinistas que sufren arrollamientos.

Tras una última reunión sin avances, el SEMAF mantuvo el paro «en defensa de la seguridad ferroviaria», según El Español, y pidió prudencia sobre las causas de Urda hasta conocer todos los hechos. Renfe sostiene que ha cumplido sus compromisos del acuerdo. Y, por ahora, no hay ninguna relación acreditada entre las medidas pendientes y el accidente: eso tendrá que determinarlo la investigación.

Una huelga con el 75 % de servicios mínimos

El Ministerio fijó unos mínimos muy altos: el 75 % de los trenes de Cercanías en horas punta y el 50 % el resto del día, el 65 % en Media Distancia y el 73 % en Alta Velocidad y Larga Distancia, según Renfe. Aun así, en Cercanías Madrid se suprimió el 48,29 % de los servicios mínimos previstos, según los datos de Renfe recogidos por El Diario de Madrid, con un seguimiento del 15,16 % en el turno de mañana. Un seguimiento bajo y la mitad de los mínimos sin circular: es un contraste que Renfe debería explicar, porque quien esperaba el tren en el andén merece saber por qué no llegó.

No cargar la culpa al último eslabón

La semana dejó otra lección. Tras la filtración de los audios entre el centro de control de Adif en Atocha y los maquinistas de los dos trenes, los sindicatos cerraron filas, según Hosteltur. El SEMAF calificó la difusión de «alarmante e irresponsable»; UGT exigió saber quién la filtró; CCOO advirtió contra situar la responsabilidad en «el último eslabón», un trabajador, y reprochó al ministro una acusación prematura. Lo dijo también UGT en Público: entre los maquinistas hay una «sensación de absoluta inseguridad».

Un sistema de seguridad está hecho para que un error humano no acabe en tragedia. Si falla, la pregunta no es solo quién se equivocó, sino por qué el sistema lo permitió, cuánta gente había para vigilarlo y en qué condiciones trabajaba. El SEMAF ya ha anunciado que habrá más huelgas, aunque todavía sin fechas.

Desde el sur

En Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Parla, Pinto o Valdemoro, el Cercanías no es una opción: es la forma de llegar al trabajo, al instituto o al hospital. Lo contamos en «Cercanías, el servicio público que falla cada día en el sur»: averías, retrasos y falta de personal que no empezaron con esta huelga. Quien coge cada mañana la C-3, la C-4 o la C-5 tiene más en común con el maquinista que para que con el titular que lo culpa del caos.

Por eso la huelga de los maquinistas es también nuestra. Exigimos que se cumpla íntegro el acuerdo de febrero, que se publique cuánto se ha ejecutado de los 1.800 millones y cuántas plazas se han cubierto, que se audite de forma independiente toda la red, como pedimos en «Urda: duelo, verdad y un ferrocarril público que no se juega en campaña», y que nadie pretenda cerrar la investigación de Urda señalando a un solo trabajador.

Fuentes

Imagen: «465 Civia Renfe – Getafe Industrial», de Ricardo Ricote Rodríguez, Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0.

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