Abran hoy las portadas de la prensa de la derecha y encontrarán el mismo mensaje con distintas palabras. ABC habla de una «España kaleborrokizada» y de policías que critican la «pasividad» de los delegados del Gobierno con «los radicales». OKDiario titula «Delegados del Gobierno contra la policía». Libertad Digital denuncia una «ola de violencia de la extrema izquierda». El Mundo dedica una sección a «los nuevos etarras». El objetivo es instalar una idea: que quien protesta es un violento.
Qué pasó en A Coruña
El origen de esta oleada es la protesta del miércoles en A Coruña contra un acto de Vox. Unas 5.000 personas se concentraron convocadas por organizaciones juveniles. Al terminar hubo enfrentamientos con los antidisturbios: trece agentes sufrieron contusiones y tres personas fueron detenidas. El delegado del Gobierno en Galicia condenó la violencia y la atribuyó a un grupo pequeño de radicales infiltrado entre cientos de personas que ejercían su derecho a manifestarse. También recordó lo que dice la Constitución: las manifestaciones se comunican, no se autorizan. Los sindicatos policiales piden su cese por no haberla prohibido.
Condenar las agresiones es una cosa. Otra muy distinta es usarlas para pedir que se prohíban las contramanifestaciones y para meter en el mismo saco a todo el que sale a la calle.
Quién protesta en el sur
En nuestros barrios, quien se moviliza estas semanas es el profesorado en huelga indefinida, las familias que lo acompañan, las inquilinas que se organizan para el 11N, las vecinas y vecinos que paran desahucios, los pensionistas y quienes siguen saliendo por Palestina. Y es a ellos a quienes se castiga:
- A Luis Gimeno, vecino de Leganés, la Delegación del Gobierno le propone una multa de 1.200 euros por las protestas que pararon la Vuelta en solidaridad con Palestina.
- La policía cargó contra docentes que esperaban a Ayuso ante el Palacio de Santoña, una actuación que la propia Delegación del Gobierno ha tenido que investigar.
- La ley mordaza ha servido para imponer cerca de 2,5 millones de sanciones entre 2015 y 2024, y sigue sin derogarse.
Por qué ahora
El relato de los «radicales» llega justo antes de dos citas: la huelga general por la vivienda del 11 de noviembre y las elecciones del 29. Si la movilización social se presenta como desorden, es más fácil pedir mano dura, justificar multas y desanimar a quien duda si sumarse a un piquete o a una manifestación. Es el mismo guion de siempre contra el 15-M, contra la PAH o contra la Marea Verde.
La mejor respuesta es la que el movimiento ya está dando: asambleas en cada barrio, piquetes informativos y manifestaciones masivas y pacíficas. Protestar es un derecho, y defenderlo también es parte de la lucha por la vivienda, la educación y la sanidad públicas.
Sigue la acampada por la vivienda de Sol: el directo, los comunicados, el calendario de actividades y lo que hace falta en la plaza están en madrid.acampada26s.net y en su canal de Telegram t.me/acampada26s. En acampada26s.net puedes consultar las acampadas de otras ciudades.
Fuentes: portadas de ABC, OKDiario, Libertad Digital y El Mundo del 23 de octubre de 2026, Moncloa.com, EFE / Infobae y Mundo Obrero. Foto de portada: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0.



