El malestar por el precio de la vivienda ya tiene fecha para convertirse en paro. El miércoles 11 de noviembre España vivirá una huelga general de 24 horas convocada por el derecho a la vivienda y unas condiciones de vida dignas, la primera de gran alcance desde 2012. La propuesta salió de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas y la respaldan las principales centrales sindicales: CCOO, UGT, CGT, CNT, CO.BAS, Intersindical y Solidaridad Obrera, entre otras, además de organizaciones como LAB, CIG o ELA en sus territorios.
Los convocantes registraron formalmente la huelga el lunes 19 de octubre en el Ministerio de Vivienda y han puesto en marcha Toka, una plataforma de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas para que cualquier persona pueda apuntarse a las actividades de los comités de huelga que se están formando en todo el país.
De un desahucio a una huelga general
El detonante fue el desahucio en Madrid de Maricarmen Abascal, una vecina de 87 años. Su caso provocó una acampada en la Puerta del Sol que todavía continúa y que se ha convertido en el centro de la protesta. Maricarmen falleció después por complicaciones de salud tras perder su casa, una noticia que coincidió con el anuncio de la fecha de la huelga y que ha conmocionado al movimiento.

El fin de semana del 3 y 4 de octubre los Sindicatos de Inquilinas y otros colectivos convocaron más de 50 movilizaciones en todo el Estado. En Madrid, cuatro columnas confluyeron en Cibeles ante el Ayuntamiento bajo un mismo grito: «¡Ahora toca huelga general!». La columna de Madrid Sur, que salió de Atocha, reunió a vecinas y vecinos de Getafe, Leganés, Villaverde, Carabanchel y Vallecas; Móstoles y Alcorcón marcharon en la columna Oeste. Ese mismo fin de semana se aplazó el desalojo de La Casika, el centro social de Móstoles.
Qué se reivindica

Las organizaciones de inquilinas piden:
- contratos de alquiler indefinidos;
- bajadas drásticas de los alquileres y del precio de la vivienda;
- expropiar viviendas vacías y a los fondos buitre, y acabar con la vivienda especulativa;
- un impuesto a la riqueza que financie vivienda pública.
CCOO y UGT suman a la huelga la reivindicación de mejores salarios y el control de los precios, la reducción de jornada y el desbloqueo de la negociación colectiva. El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha defendido que vivienda y salarios están «directamente relacionados». Los sindicatos recuerdan que desde 2021 los sueldos no han seguido el ritmo de los precios, mientras los beneficios empresariales han crecido.
La patronal, contra la huelga; la vivienda, en las urnas
La CEOE ha llegado a cuestionar la legalidad de la huelga por considerarla «política», y Cepyme se lava las manos alegando que la vivienda es cosa de las administraciones. Es la reacción previsible de quienes se benefician de salarios que no suben y de un mercado que convierte un derecho en negocio. El sindicato CSIF ha anunciado que no se sumará.
El paro llegará 18 días antes de las elecciones generales del 29 de noviembre, adelantadas por el presidente del Gobierno después de que el Congreso rechazara los decretos de vivienda del Ejecutivo. La huelga se convierte así en una prueba de fuerza del movimiento por la vivienda en plena precampaña, y en un aviso a quien gobierne: la vivienda es un derecho, no un negocio, y hacen falta intervención del mercado, parque público y fin de la especulación.
Y en el sur, ¿qué?
En los municipios del sur de Madrid el problema se vive a diario: alquileres que se comen buena parte del sueldo, jóvenes que no pueden emanciparse y familias amenazadas de desahucio. En las próximas semanas Comarca Sur informará de las asambleas, comités de huelga, piquetes informativos y convocatorias que se organicen en Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, Alcorcón, Parla y el resto de la comarca.
¿Tu colectivo prepara algo para el 11N? Envíanos la convocatoria desde el formulario «Envía tu noticia» o escribe a redaccion@comarcasur.es y la publicaremos en la Agenda.
Fuentes: elDiario.es, elDiario.es (Madrid), Público, Infobae y The Objective.



